¿Qué aportaron los chinos a México?

Japonés en México

Subestimados y rotundamente regulares, los buffets de mesas de vapor chinos están entretejidos en el tapiz de Ciudad de México de forma tan fluida que no es hasta que empiezas a fijarte en ellos -como en los dispensarios de hierba de Los Ángeles o en una prolífica etiqueta de grafiti de Nueva York- cuando te das cuenta de que están por todas partes. Es un modelo estándar, con hasta un restaurante por cada media docena de manzanas: salones de cafetería anodinos, decorados en rojo y dorado, con mesas de fórmica y largas mesas de vapor que atraviesan sus centros, un prix fixe de todo lo que puedas comer por unos 70 a 100 pesos (o aproximadamente de 3,80 a 5,50 dólares).

Los chinos tienen una larga historia en México y, en la actualidad, son una presencia significativa como grupo étnico residente. La migración a gran escala comenzó a finales del siglo XIX, cuando México era un país en rápida expansión que necesitaba mano de obra barata. Según los registros de inmigración, más de 60.000 chinos emigraron para trabajar en el campo, en las minas y en la construcción de ferrocarriles. Otro catalizador fue la Ley de Exclusión de Chinos de Estados Unidos de 1882, que cerró de golpe las puertas y obligó a los aspirantes a viajar a desviar sus caminos hacia el sur, a México. En 1920, los chinos eran el segundo grupo de inmigrantes más numeroso de México y se habían extendido por todos los rincones del país. Densas comunidades echaron raíces en las ciudades fronterizas del norte, como MexiCali, en las ciudades portuarias de Veracruz, y al sur, en Chiapas. México promulgó sus propias medidas de exclusión en 1930, lanzando una campaña antichina y, en 1931, la expulsión total.

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Americana en México

Este artículo examina por qué México ha sido incapaz de desarrollar y mantener una relación bilateral más estrecha con China. Los autores argumentan que tres conjuntos de factores históricos y relacionales interconectados ayudan a explicar esto: una relación social marcada por la desconfianza, la estigmatización y la discriminación de los chinos; la persistente percepción de China como una amenaza económica; y, el peso de Estados Unidos, que hace que la relación bilateral sea en efecto triangular. Estos elementos forman una narrativa histórica de tres partes que ha operado en contra de una asociación sostenida y más fuerte entre estos dos países.

Este artículo examina por qué México no ha podido desarrollar y mantener una relación bilateral más estrecha con China. Sostenemos que tres conjuntos de factores históricos y relacionales interconectados ayudan a explicar la incapacidad de México para profundizar sus lazos con China: una relación social marcada por la desconfianza, la estigmatización y la discriminación hacia los chinos; la persistente percepción de China como una amenaza económica; y el peso de Estados Unidos que hace triangular la relación bilateral. Estos elementos forman una narrativa histórica de tres partes que ha operado contra una asociación sostenida y más fuerte entre estos dos países.

El indio en México

Durante este periodo en el que la plata fluía hacia China, el peso mexicano se convirtió en la moneda estándar en gran parte del mundo. En cierto modo, fue el primer producto global con un nombre de marca: “pesos mexicanos”, no “plata”, era el término preferido para la moneda entre muchos pueblos.

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Los pesos eran tan familiares en China que tenían pequeños y bonitos nombres para ellos. Uno de los reyes de España, cuya imagen figuraba en el peso durante su reinado, se parecía a Buda para los chinos, por lo que se referían a ella como la moneda del “Buda gordo” o la moneda de la “cabeza de Buda”. Y estaban tan acostumbrados a esto que, de hecho, impulsaron la demanda mundial de esta moneda en particular. Mucho después de la muerte de este rey español, otras personas descubrieron que los chinos querían monedas con esta imagen en particular, por lo que el precio de las monedas aumentó.

Como resultado, personas como los holandeses fabricaban monedas con la cara de un rey español muerto hace mucho tiempo porque los chinos las querían. (El mercado chino de monedas marcó la pauta mundial. Además, estas monedas eran tan comunes en China que los contratos de compraventa de tierras solían tener un precio en cobre o en algún medio local, y luego, en una pequeña nota manuscrita al lado del precio estándar, te decían cuánto era en pesos españoles o mexicanos. Era algo que formaba parte de la vida allí.

Los samuráis en México

Se calcula que unos 60.000 chinos entraron en México a finales del siglo XIX y principios del XX, constituyendo la segunda comunidad étnica extranjera más importante de México en aquella época. Los chinos en México ofrece una historia social de la inmigración china y su asentamiento en México en el contexto de la diáspora china mundial de la época.

Robert Romero argumenta que los inmigrantes chinos se dirigieron a México como una nueva tierra de oportunidades económicas tras la aprobación de la Ley de Exclusión China de Estados Unidos de 1882. Como consecuencia de esta legislación, afirma Romero, los inmigrantes chinos viajaron a México con el fin de entrar ilegalmente en Estados Unidos y en busca de oportunidades de empleo dentro de la economía en desarrollo de México. Romero detalla el desarrollo, después de 1882, de la “órbita comercial transnacional china”, una red que abarcaba China, América Latina, Canadá y el Caribe, formada y recorrida por chinos emprendedores que buscaban oportunidades comerciales en el contrabando de personas, la contratación de mano de obra, la comercialización al por mayor y el comercio a pequeña escala.

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