¿Qué alimentos se consumían en la época prehispánica y lo seguimos comiendo?

México prehispánico

El variado paisaje culinario de México tiene rastros de los muchos grupos culturales que han dado forma a la historia de la región. Está el pan dulce, basado en el pan que los panaderos franceses del siglo XVII trajeron a México, y los tacos al pastor, inspirados en el shawarma que los inmigrantes libaneses introdujeron a principios del siglo XX. También están los cultivos, los animales y las técnicas culinarias que introdujeron los españoles.

Aunque la comida mexicana actual es un híbrido, sigue abundando en platos, ingredientes y técnicas anteriores a la colonización europea. El estado de Oaxaca es uno de los mejores lugares para conocer esta cocina. Oaxaca cuenta con la mayor población indígena de México, y las tradiciones que mantienen sus 16 grupos indígenas representan una herencia cultural de miles de años. Además, los variados microclimas del estado permiten producir una gran cantidad de plantas y hierbas autóctonas que contribuyen a la diversidad de su cocina.

Si pasea por las calles de Oaxaca o entra en sus cocinas, encontrará elementos de la herencia indígena del estado, desde el uso de antiguas técnicas culinarias hasta los ingredientes tradicionales. Tanto si come en un puesto del mercado como en un restaurante de lujo, los chefs utilizarán un molinillo (batidor de madera) para crear espuma sobre el chocolate caliente y un molcajete (mortero de piedra) para moler salsas y pastas. Las tortillas se cocinan en el comal, a menudo en un horno de leña tradicional que se abanica con hojas de palma tejidas. Los alimentos básicos precolombinos, como los chiles, los tomates, el maíz, las judías y la calabaza, siguen siendo la columna vertebral de la cocina, y muchos de los alimentos más famosos del estado, como el mole y los chapulines, se preparan desde la época precolonial.

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Recetas de comida indígena mexicana

Y es que la mayoría de los viajeros de Salt & Wind tienen la misma curiosidad por conocer el origen de la comida que buscamos en casa y en el extranjero.    Tal vez haya comido un reconfortante plato de pozole en Nayarit o de mole en Oaxaca y se haya preguntado si la receta existía en tiempos de Mesoamérica, o antes de que México se convirtiera en México.

Y es que algunos de estos platos y aperitivos regionales son difíciles de encontrar en otro lugar que no sea México. Por eso, a continuación compartimos algunos platos prehispánicos que debes buscar en tu próximo viaje a México, así como una generosa ración de historia de la antigua cultura alimentaria mexicana.

El pozole (o posole) es un guiso caldoso hecho con maíz, carne de cerdo y guarniciones como rodajas de rábano, col rallada y queso Cotija desmenuzado. Para asegurarnos de que estamos en la misma página, la sémola de maíz es un grano de maíz nixtamalizado (ablandado por una solución mineral de cal). El plato proviene de la palabra náhuatl “pozolli” o “potzolli”, que significa guiso de maíz.

En todo México se sirve pozole, con diferencias regionales como el pozole rojo, que se hace con chiles de árbol, poblano o guajillo y procede de Jalisco; el pozole verde, hecho con tomatillos y chiles verdes; y el pozole blanco, que es más común en Guerrero y se hace sin chiles. Independientemente del color del caldo, el orégano, la cebolla y el limón son ingredientes habituales en todas las recetas.

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Historia de la comida tradicional mexicana

La cocina mexicana está formada por las cocinas y tradiciones del país moderno de México. Sus primeras raíces se encuentran en la cocina mesoamericana. Sus ingredientes y métodos comienzan con las primeras comunidades agrícolas, como los mayas, que domesticaron el maíz, crearon el proceso estándar de nixtamalización del maíz y establecieron sus costumbres alimentarias (cocina maya)[2] Las sucesivas oleadas de otros grupos mesoamericanos trajeron consigo sus propios métodos culinarios. Entre ellos: los olmecas, teotihuacanos, toltecas, huastecos, zapotecos, mixtecos, otomíes, purépechas, totonacos, mazatecos, mazahuas y nahuas. Con la formación por parte de los mexicas de la Triple Alianza multiétnica (imperio azteca), se infundieron las costumbres culinarias (cocina azteca).

Tras la conquista española del imperio azteca y del resto de Mesoamérica, los españoles introdujeron otros alimentos, entre los que destacan las carnes de animales domesticados (ternera, cerdo, pollo, cabra y oveja), los productos lácteos (especialmente el queso y la leche), el arroz, el azúcar, el aceite de oliva y diversas frutas y verduras. También se introdujeron diversos estilos y recetas de cocina procedentes de España, tanto en el periodo colonial como por parte de los inmigrantes españoles que siguieron llegando tras la independencia. La influencia española en la cocina mexicana también se aprecia en sus dulces, como los alfajores, alfeniques, borrachitos y churros.

La comida mexicana más difícil de hacer

La cocina mexicana está formada por las cocinas y tradiciones del país moderno de México. Sus primeras raíces se encuentran en la cocina mesoamericana. Sus ingredientes y métodos se remontan a las primeras comunidades agrícolas, como los mayas, que domesticaron el maíz, crearon el proceso estándar de nixtamalización del maíz y establecieron sus costumbres alimentarias (cocina maya)[2] Las sucesivas oleadas de otros grupos mesoamericanos trajeron consigo sus propios métodos culinarios. Entre ellos: los olmecas, teotihuacanos, toltecas, huastecos, zapotecos, mixtecos, otomíes, purépechas, totonacos, mazatecos, mazahuas y nahuas. Con la formación por parte de los mexicas de la Triple Alianza multiétnica (imperio azteca), se infundieron las costumbres culinarias (cocina azteca).

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Tras la conquista española del imperio azteca y del resto de Mesoamérica, los españoles introdujeron otros alimentos, entre los que destacan las carnes de animales domesticados (ternera, cerdo, pollo, cabra y oveja), los productos lácteos (especialmente el queso y la leche), el arroz, el azúcar, el aceite de oliva y diversas frutas y verduras. También se introdujeron diversos estilos y recetas de cocina procedentes de España, tanto en el periodo colonial como por parte de los inmigrantes españoles que siguieron llegando tras la independencia. La influencia española en la cocina mexicana también se aprecia en sus dulces, como los alfajores, alfeniques, borrachitos y churros.