¿Cuál es la religión de los libaneses?

La religión libanesa

Como la mayoría de los países, los partidarios de la religión libanesa son de naturaleza variada. Pero a diferencia de la mayoría de los países árabes, Líbano se caracteriza por su inmensa diversidad religiosa y cultural. La dicotomía cristiano-musulmana sigue siendo la fe más destacada en la sociedad libanesa. Es la columna vertebral de la religión libanesa. Su conexión religiosa empaña las consideraciones sociales y económicas de los libaneses. Para ellos, la religión refleja la simpatía política en el país sobre la estabilidad religiosa y sirve como herramienta para la distribución de la autoridad. Desempeña un papel decisivo en la vida política y social del Líbano. Además, ha dado lugar a los conflictos más continuos del Líbano.

Aunque da gran importancia a su práctica ceremonial de culto, la religión en el Líbano determina el estatus social y político y la identificación de un individuo. Es una forma de saber quién tiene más poder, beneficios y puestos, y ventajas. La presencia de grupos sectarios divide las creencias y se encarga de enseñar la fe y las prácticas a las diferentes religiones del Líbano. Obliga a sus miembros a reconocer su compromiso con la enseñanza de la fe dentro de su ubicación común. Cada uno de los grupos sectarios tiene su propia agenda, cultura política y líderes. La secta musulmana comprende menos del 60% de la población total, mientras que los cristianos forman el 40% restante. El cristianismo se clasifica en diferentes secciones: Iglesias del Líbano, Monasterios del Líbano, Iglesia maronita y santos libaneses. En cuanto al Islam, se divide en cuatro sectas musulmanas: Chiítas, alauitas, sunitas e ismaelitas. También existen ciertos grupos étnicos. Algunos de ellos son los kurdos, los armenios y los judíos.

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Porcentaje de religión en el Líbano

Según las últimas estimaciones mundiales, el 61% de la población libanesa se identifica como musulmana, mientras que el 33,7% se identifica como cristiana.1 La población musulmana se reparte de forma más o menos equilibrada entre los seguidores de las confesiones suní (30,6%) y chií (30,5%), con un número menor de los que pertenecen a las sectas alauita e ismailí. Entre los cristianos del Líbano hay miembros de las iglesias católica maronita, ortodoxa oriental, católica melquita, ortodoxa armenia y protestante. Otro 5,7% de la población libanesa se identifica como drusa, y otras minorías religiosas más pequeñas representan menos del 1% (incluyendo el judaísmo, el bahaísmo, el budismo y el hinduismo (>0,1%).2

Los drusos son una confesión étnico-religiosa de base islámica. Comparte muchas de las mismas creencias, orígenes y fundamentos abrahámicos que el Islam. Sin embargo, se diferencia del Islam convencional en que no sigue la práctica de los Cinco Pilares del Islam. Por ejemplo, los drusos no ayunan durante el Ramadán ni hacen necesariamente la peregrinación a La Meca. También incorporan algunos elementos filosóficos diferentes en su pensamiento y creencias. Muchos musulmanes no consideran que la fe drusa sea totalmente islámica y, por tanto, consideran a sus seguidores miembros de una población religiosa totalmente separada.

Tasa de fertilidad en el Líbano por religión

Los líderes religiosos libaneses suelen ser tratados como auténticos representantes de sus sectas y reciben amplios poderes sobre los asuntos religiosos. Sin embargo, su liderazgo no es orgánico, ni son necesariamente populares, ya que estas personas son formadas y seleccionadas por instituciones de élite. Estas figuras no incitan al odio sectario, e incluso pretenden reducirlo, pero el modo en que se les otorga poder y su monopolio sobre los asuntos espirituales inhiben la integración social entre las distintas comunidades religiosas y refuerzan las divisiones sectarias.

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En Líbano, como en muchos países de Oriente Medio, los mitos comunes en torno al liderazgo religioso y el sectarismo parecen ser la base de la política de los funcionarios de Oriente Medio y de los diplomáticos occidentales. Estos mitos pueden provenir en parte de un estereotipo persistente de que el Islam no tiene clero y está, por tanto, menos institucionalizado que muchas iglesias cristianas. Sin embargo, ese estereotipo es menos cierto que nunca tras un siglo o más de modernización impulsada por el Estado. Los contextos institucionales son clave para entender el papel de los líderes islámicos y de otras religiones en el Líbano actual.

Libanon shia sunni

Líbano es un país del Mediterráneo oriental compuesto mayoritariamente por musulmanes y cristianos[2]. Las dos principales religiones son el Islam, con un 60% de los ciudadanos (suníes, chiíes y un pequeño número de alauíes e ismailíes) y el cristianismo, con un 35% de los ciudadanos (la Iglesia maronita, la Iglesia griega ortodoxa, la Iglesia griega católica melquita, el protestantismo y la Iglesia armenia apostólica). Los drusos son alrededor del 5% de los ciudadanos[2]. El país tiene la sociedad más diversa desde el punto de vista religioso de todos los países de Oriente Medio, con 18 sectas religiosas reconocidas[3][4] Pero fuera del Líbano, los libaneses (incluida la diáspora) son mayoritariamente cristianos[5]. [Se estima también que una gran proporción de su población son refugiados (1,5 millones de un poco más de 6 millones en 2017), lo que afecta a las estadísticas[3] Los refugiados, en su mayoría sirios o palestinos, son predominantemente suníes, pero también incluye a cristianos y chiítas[3].

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Por tanto, Líbano se diferencia de otros países de Oriente Medio en los que los musulmanes son la inmensa mayoría y se asemeja más a Bosnia-Herzegovina y Albania, ambos en el sureste de Europa, al tener una mezcla diversa de musulmanes y cristianos que constituyen cada uno aproximadamente la mitad de la población del país. Los cristianos fueron en su día mayoría en el Líbano y siguen siendo mayoría en la diáspora de los casi 14 millones de libaneses que viven fuera del país. El presidente del país es tradicionalmente un cristiano maronita, el primer ministro un musulmán suní y el presidente del parlamento un musulmán chiíta.